“La Psicología y Los Medios De Comunicación”

by eduardorangelvillarreal

INTRODUCCIÓN

Se intentará explicar de manera puntual la gran influencia que tienen los medios masivos de comunicación o mass media en nuestra sociedad actual. Todo esto desde el punto de vista psicológico de los mismos y como utilizan esta herramienta para impactar a la masa de diversas maneras.

En algún momento estos medios adquirieron el nombre de “el cuarto poder” precisamente por el poder que tenían sobre el pueblo en los años previos a la Revolución Francesa.

MARCO REFERENCIAL

¿Qué son los medios masivos o mass media?

Medios de comunicación masivos o de masas (término también muy utilizado directamente en inglés: mass media) son los medios de comunicación recibidos simultáneamente por una gran audiencia, equivalente al concepto sociológico de masas o al concepto comunicativo de público.

La finalidad de estos medios de comunicación podría ser, según la fórmula acuñada específicamente para la televisión, formar, informar y entretener al público que tiene acceso a ellos. Atendiendo a los intereses que defienden, buscan el beneficio económico del empresario o grupo empresarial que los dirige, habitualmente concentrado en grandes grupos de comunicación multimedia, e influir en su público ideológicamente y mediante la publicidad.

Todos los ciudadanos del mundo están expuestos a unos u otros medios, que resultan indispensables como herramienta de comunicación y presencia pública para todo tipo de agentes económicos, sociales y políticos.

La comunicación de masas es el nombre que recibe la interacción entre un emisor único (o comunicador) y un receptor masivo (o audiencia), un grupo numeroso de personas que cumpla simultáneamente con tres condiciones: ser grande, ser heterogéneo y ser anónimo. Los medios de comunicación de masas son sólo instrumentos de la comunicación de masas y no el acto comunicativo en sí.

Los medios de comunicación de masas se atribuyen a una sociedad y un modelo de vida muy concreto, como es la sociedad de masas, que tiene su origen en la Edad Contemporánea y que se caracteriza por la revolución industrial, que produce el abandono de la agricultura en favor de la industria y los servicios, grandes movimientos demográficos que incluyen el éxodo rural, y la mecanización del trabajo, que hace que las máquinas sustituyan a los artesanos. Los grandes cambios sociales de la sociedad industrial van acompañados de un cambio en la visión individual de la forma de vida, y en los lazos entre las comunidades.

La historia de los medios de comunicación está muy ligada al desarrollo de la tecnología, el desarrollo económico de los últimos cien años ha llevado a poder ofrecer al gran público, a precios cada vez más bajos, una serie de productos relacionados con la comunicación. Desde la época de oro de la prensa escrita, cuando en EE. UU. los diarios fueron bajando sus precios, hasta llegar a ser asequibles para cualquier trabajador, hasta la popularización de internet. La incidencia en la sociedad de esta nueva forma comunicativa ha sido muy diversa, en parte ha hecho disminuir la comunicación interpersonal directa y también ha facilitado la creación de una opinión pública. Los medios de comunicación de masas se usan en la publicidad y la propaganda política directa o indirecta.

Algunos escritores consideran al gran público como algo mítico y poco realista. Robert O’Hara, por ejemplo, en su libro Media for the millions, llama al público masivo una de las grandes falacias de la comunicación de masas. En varios de sus libros Ayn Rand afirma que los miembros individuales del público son reales, pero los públicos masivos son irreales. A pesar de tal escepticismo, muchas personas consideran que el concepto de gran público tiene razón de ser y tal vez es la clase de público en que más se piensa cuando se habla de público masivo. Los miembros de este público general y amorfo no se sienten relacionados con otros miembros con los cuales tienen poco o nada en común. Entran en contacto con los medios de comunicación de una forma atomizada y personal sin tener una sensación de compañerismo con los demás. En este sentido los miembros del gran público son más independientes o individualistas en su contacto y en su respuesta a los medios masivos de comunicación que el segundo tipo de público masivo. El público especializado, a pesar de que está disperso y hasta cierto punto es anónimo y heterogéneo, está compuesto por personas que sí tienen intereses comunes y orientaciones políticas e ideológicas semejantes que los llevan a buscar mensajes similares. Pueden estar relacionados con ciertas características psicológicas como el deseo de verse libres de la autoridad. Gustave LeBon llamó a esos grupos multitudes psicológicas, la cuales no están necesariamente localizadas en algún lugar, pero tienen motivaciones similares. Para el autor las masas crean un movimiento colectivo que es irracional y violento; plantea un miedo hacia las masas.

 

La psicología en los mass media

El estudio de la psicología de los medios de comunicación o también llamados mass media surgió como una disciplina académica y profesional debido a una demanda social y comercial para la aplicación de la teoría psicológica y la investigación sobre el impacto de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de los medios de comunicación y no tanto el ámbito académico

La psicología es fundamental para entender el impacto sobre los individuos y grupos de la integración de las tecnologías de los medios de comunicación en nuestra sociedad. Este campo abarca toda la gama de la experiencia humana de los medios de comunicación-incluyendo el afecto, la cognición y el comportamiento en las actividades, eventos, teorías y prácticas. Los medios de comunicación incluye todas las formas de comunicación mediada, como imágenes, sonidos, gráficos, contenidos y tecnologías emergentes.

La Psicología de los medios de comunicación se basa en múltiples disciplinas como la sociología, la antropología, la neurociencia, la ciencia política, la retórica, la informática, las comunicaciones y las relaciones internacionales.

De forma simultánea a esta transmisión de temas psicológicos se ha abierto la necesidad de utilizar técnicas de comunicación basadas en el conocimiento de los mecanismos psíquicos de quienes las reciben.

Otra cuestión que se plantea es hasta qué punto la puesta en práctica de las técnicas psicológicas en la comunicación supone una utilización de lo más primitivo de las personas, en aras de unos beneficios comerciales, sin tener en cuenta otros aspectos más positivos.

Las nuevas técnicas de comunicación, sobre todo las audiovisuales, pueden influir sobre la organización psíquica de los individuos. Y podemos plantearnos cuáles son las posibilidades del Psicólogo en esta problemática.

Para desarrollar todas estas cuestiones se nos hace necesario distinguir por una parte la prensa escrita y radio y por otra la televisión.

Hay diferencias importantes en torno a cuál es el papel que pueden jugar los lectores-oyentes y televidentes en los diferentes medios. En la prensa escrita y radio queda abierta la posibilidad de que el receptor tenga un comportamiento más activo frente a la pasividad a que se ve sometido el televidente.

Además observamos otra diferencia importante: La prensa escrita y radio tienen como objetivo informar, formar y divertir (en este orden). Mientras que la TV, si nos atenemos a los programas durante las horas de máxima audiencia, tiene como objetivo casi exclusivo el divertir. Ahora bien, ¿cómo?

 

La publicidad

En buena medida la publicidad nos invade con modelos culturales foráneos que empobrecen nuestra idiosincrasia, afectando a la identidad de las personas y de los pueblos.

En algunos casos está dirigida a determinados grupos sociales, recalcando ciertos tópicos, como método para propiciar identificaciones, ignorando otras particularidades más creativas y definitorias de cada individuo.

Los equipos publicitarios cuentan con asesoramiento psicológico, que orientado a una eficacia comercial y de marketing, tiene en cuenta las peculiaridades de los distintos sectores de la población, atendiendo a los criterios de edad y sexo; y es una tarea que realizan con éxito. Sería deseable que además hubiera un asesoramiento que tuviera en cuenta la salud mental y su prevención (de todos es conocida la influencia que ha ejercido el hecho de potenciar un determinado modelo de cuerpo en el aumento de trastornos como la anorexia).

Otro tema a destacar son los excesos en la información, que referidos a acontecimientos dramáticos puntuales animan a los niños, adolescentes y a las personas con desequilibrios psíquicos a repetir sus actuaciones o a imitar los gestos de otros, que se han visto agrandados por la insistencia desmesurada de los medios de comunicación.

Si estas personas se sienten fuertemente impulsadas a cometer los actos aludidos, al recibir el sobre estímulo de la exhibición informativa, su impulsión a actuar lo que tanto necesitan aumenta considerablemente; hasta el punto de que las estadísticas cantan por sí solas: tras un delito sexual, excesivamente aireado y publicitado, se cometen una cadena de actos con el mismo semblante. Que se produzcan de una forma más o menos sangrienta, va a depender exclusivamente de la mayor o menor gravedad del sujeto.

Los programas especializados (médico-psicológicos) tienen la pretensión de ser científicos e informadores. ¡Qué raro!, que aun habiendo muchas personas “enganchadas” a este tipo de divulgación televisiva, en nuestro trabajo clínico diario observamos el efecto contrario de algunos de ellos.

Se dice que los medios de comunicación son reflejo de la demanda de la sociedad. Pues bien, si tuviéramos que radiografiar a nuestra sociedad a través de la transparencia de los medios, especialmente de T.V., se pondría en evidencia una carencia de ideales, tomándose las Leyes sociales únicamente en el aspecto represivo, sin el aporte de valores humanos o de convivencia por la falta de propuestas creativas, solidarias, etc. Curiosamente se da un exceso de lo impulsivo que se caracteriza por la tendencia a la descarga, falta de elaboración psíquica de las emociones y falta de posibilidades de reflexión, siendo su sello particular la desmesura.

 

Psicología y comunicación

La comunicación es auxiliada por diferentes tipos y clasificaciones; sin embargo, se utilizan en psicología: comunicación intrapersonal, comunicación interpersonal, comunicación masiva, comunicación persuasiva.

Los psicólogos son útiles cuando se trata de programas infantiles con intencionalidad educativa. Nuestra función es impedir que niños y niñas se estropeen los dientes con la posible “caries mental” que provoca la golosina mediática, especialmente de la televisión, pues la poca programación educativa que existía en la radio fue barrida incluso por la BBC por su poca rentabilidad económica.

En primer lugar, se tiene la idea equivocada de que sólo educan los programas con intencionalidad educativa. Si los promotores de las instituciones mediáticas hicieran caso de los estudios realizados, verían que los niños aprecian especialmente programas no educativos dirigidos a la población adulta, que los consumen más que los propiamente dirigidos a ellos y que de estos programas aprenden muchas más cosas del mundo adulto, el cual les atrae más y que necesitan conocer para adaptarse.

La política oficial determina en parte el tipo de aportaciones que los psicólogos puedan hacer a los medios de comunicación. Y en parte son los propios psicólogos quienes deben demostrar, a los que dirigen las políticas sociales de los medios, que son necesarios. Deben convencer más allá de la mera presencia en tertulias, en programas de opinión o como expertos al por menor en los retales de ocasión que ofrecen algunos medios para que ejerzan como creadores de opinión pública

Los psicólogos han hecho su mayor número de aportaciones desde el campo de investigación de los medios masivos, más que desde una presencia profesional efectiva en los medios. Sin embargo, incluso para el psicólogo investigador, estar dentro del medio no le ayuda a que gestores y programadores asuman las recomendaciones destiladas de las investigaciones encargadas por ellos mismos.

 

Los medios y la psicología

Los medios de comunicación utilizan la psicología más que a los psicólogos. Es más, la propia programación de algunos medios asume funciones psicológicas y de psicólogo. Que se haga esto último sin los psicólogos y al margen de la psicología puede crear inestabilidad o frustraciones en los participantes si no se previene adecuadamente lo que se va a hacer. Sobre todo si se piensa que estos programas nacieron más bien como nuevas fórmulas de rentabilidad económica que abarataban costes de producción incorporando al espectador como actor gratuito, más que desde una intención de ayuda y apoyo social a la población.

La televisión ayuda a crear nuevas familias con y, al mismo tiempo, con el mismo programa, asume funciones integradoras y de psicoterapeuta tratando de recomponer familias o parejas descompuestas. Esta última función casi nunca consigue realizarse cuando se trata de familias fracturadas. El fracaso estrepitoso confirma que los verdaderos problemas familiares son difíciles de atajar desde la pantalla televisiva. Cuando se trata de parejas jóvenes, separadas por conflictos, el papel integrador de la TV tiene más posibilidades de éxito

Estos y otros ejemplos podrían servir para ilustrar las nuevas funciones psicológicas de la televisión y las consecuencias que podría tener el no prevenir adecuadamente, desde la psicología y los profesionales de la psicología, los efectos en las personas por las distintas situaciones planteadas.

 

Conclusión

La comunicación y la psicología van ligadas sin lugar a duda, la comprensión de nuestro entorno y como es que nos manejamos en el mundo  es la clave para un mejor funcionamiento del mismo.

La televisión, el radio y el cine siempre tendrán algo positivo y negativo que comunicar, la influencia de estos medios masivos siempre tendrá un impacto en nuestra sociedad y creo que depende más de nosotros poner ciertos filtros desde el núcleo familiar para que no nos veamos afectados.

Siempre tendremos contenidos chatarra y contenidos productores de calidad y no podemos justificar nuestra situación como sociedad por culpa de estos contenidos. Nosotros tenemos el control de lo que queremos ver y como nos dejamos influenciar por esto, la educación es clave en este sentido.

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Bibliografía

A. Dorfman y A, Mattelart. (1972). Para leer el pato Donald. Ed. Siglo ventiuno, Argentina Editores S.A.

Eco. (1968). Apocalípticos e integrados. Ed. Lumen, Barcelona.

Octavio Getino. (1974). Medios masivos de comunicación. Curso de “Realidad Nacional” en la Universidad Nacional de la Plata.

S. Freud. Psicología del Yo y análisis de masas. Ed. Amorrortu.

P. Marty. (1994). Psicosomática del adulto. Ed. Amorrortu.

M. Vargas Llosa. La voz de Dios. El País, 10 de Septiembre de 1.995

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