Comunicación NO VERBAL

by eduardorangelvillarreal

Este capítulo resalta la importancia de la comunicación no-verbal. La comunicación no verbal es todo aquello que comunica un mensaje pero no incluye palabras. Esto nos resulta útil tanto para dar pistas de cómo nos sentimos a nuestros interlocutores como para interpretar las pistas que ellos dejan para nosotros. Estos dos procesos se llaman codificación y descodificación, respectivamente.

 

Otro aspecto de la comunicación no verbal son los dos modos que la componen:

 

  1. Estática: se refiere a todos aquellos rasgos que no cambian durante una interacción. Cosas tales como color de ojos o estatura y otros rasgos físicos entran dentro de esta categoría. También cosas que no suelen cambiar durante cierta interacción encuentran su lugar aquí, como lo es la vestimenta.
  2. Dinámica: son los rasgos que cambian durante cierta interacción. Estos incluyen los gestos, las expresiones faciales, el tono de voz, etc. Son generalmente las cosas que apoyan lo que dice el mensaje.

 

El lenguaje no verbal es muy útil para descifrar, o si se quiere, descodificar lo que la otra persona nos quiere decir. De hecho, la mayor parte del mensaje depende de este medio y no de las palabras. La otra cara de la moneda consiste en que el lenguaje no verbal es ambiguo y por eso también se presta a malinterpretaciones. Estas malinterpretaciones nacen de los significados que cambian de cultura a cultura, país a país, género a género o incluso entre grupos sociales. Incluso esta polisemia puede darse en un mismo gesto, como lo es la mirada. Aquí surge lo que en el texto se explica como gaze vs stare. El “gaze” es por lo general algo percibido como positivo y denota, en un contexto de fiesta por ejemplo, interés en otra persona. Se recibe como algo que invita a una interacción. El “stare” por el otro lado se percibe como algo amenazante, como cuando vamos en la calle o el transporte público y un desconocido “se nos queda viendo”.

 

Otra característica muy interesante del lenguaje no verbal es la del espacio personal. Este también cambia de cultura a cultura pero sobre todo, de persona a persona. No sólo en el individuo que recibe la aproximación física, también en quien se aproxima. El espacio personal depende tanto del gusto de la persona por el contacto físico como de la naturaleza de la relación. Si alguien con quien somos buenos amigos no gusta de los abrazos, el espacio personal requerido puede ser mayor que una amistad menos cercana pero más afecta al contacto físico.

 

Una de las funciones más relevantes del lenguaje no verbal para los jóvenes es la del flirteo. Abundan artículos sobre “señales” que nos puede mandar una persona que está interesada en nosotros, o quiere establecer un contacto más cercano. Una de las más mencionadas siempre es aquella de “imitar” las acciones y posturas de la persona con quien queremos lograr esta conexión. Esto sirve para establecer una sincronía entre las dos personas y hacer creer que ambos hicieron “clic”. El lenguaje no verbal es una herramienta poderosa para nuestras interacciones, aunque no estaría completa sin otra de las grandes habilidades para las buenas relaciones, la cual revisaremos en la siguiente entrada.