LISTENING.

by eduardorangelvillarreal

A lo largo de estos textos de Duck y McMahan hemos revisado distintas habilidades útiles para la interacción. Se ha resaltado la importancia del lenguaje no verbal, pero este no estaría completo sin una habilidad que muchas veces queda relegada a un segundo plano: la de escuchar.

 

La habilidad de escuchar es la principal responsable de que nuestras relaciones florezcan o se vayan deteriorando. Si cuando hablamos con alguien frecuentemente notamos que no pone atención a lo que decimos, probablemente dejemos de hablar con esa persona. Si por el otro lado, alguien escucha con interés nuestra plática, y nosotros la de esa persona, es muy probable que se desarrolle una buena amistad.

 

El escuchar es la actividad comunicacional más frecuente, a la que dedicamos hasta 12 horas al día. Escuchar es diferente a oír. Oír no requiere de un esfuerzo y escuchar sí. De hecho, la escucha es una actividad tan completa que tiene diferentes objetivos:

 

  1. El primero ya lo revisamos y se refiere al mejoramiento de las relaciones,
  2. El segundo es el de comprender la información que nos llega; uno de los ejemplos más comunes es el de dar y seguir direcciones para llegar a un lugar.
  3. Uno de los más importantes es el escuchar críticamente. La cantidad de información que recibimos es tan grande que debemos discriminar lo que nos es significativo de lo que no.
  4. Uno de los objetivos más subestimados pero el cual realizamos frecuentemente es el de el disfrute y apreciación musical, el cual está muy relacionado con
  5. El aspecto terapéutico de la escucha. La música de relajación y las terapias entran dentro de este objetivo.

 

La escucha es crucial para una carrera académica y relaciones saludables, y sin embargo no se nos enseña a escuchar. Regresando al tema de la tecnología, podría argumentarse que las tecnologías de reproductores de música portátil hacen aún más difícil la actividad de la escucha, aislándonos de las personas que nos rodean tal como lo hacen los smartphones. También se trata en este caso de un equilibrio. Estas herramientas pueden ayudarnos a potenciar nuestra habilidad de la escucha permitiéndonos aprender cosas en lugares donde antes resultaba imposible. De hecho, la tecnología nos facilita cada uno de los objetivos listados anteriormente: los celulares nos permiten escuchar y mejorar nuestras relaciones a distancia, así como coordinar encuentros, y los podcasts, tan variados en géneros y temas, nos informan sobre un sinfín de cosas. Así mismo, los reproductores mp3 nos ayudan tanto a hacer de nuestro camino más agradable como a relajarnos.

 

Los temas vistos a lo largo del curso se interrelacionan entre sí de una manera muy interesante. Tanto lenguaje no verbal como la habilidad para escuchar se complementan en la creación de relaciones efectivas, pero también el internet y las redes sociales juegan un papel cada vez más grande en el mantenimiento de estas. A fin de cuentas todo se reduce a un equilibrio como nos marcaban algunas de las primeras teorías comunicativas, revisadas al inicio del curso. La psicología de la comunicación parece muchas veces ser poco más que sentido común, sin embargo necesitamos recordar los puntos claves sobre estos asuntos tan subestimados.

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